Santo Domingo, RD. – Miles de cristianos evangélicos participaron este jueves en la edición número 62 de “La Batalla de la Fe”, el multitudinario evento religioso que cada primero de enero reúne a creyentes de todo el país en el Estadio Olímpico Félix Sánchez.
Como cada año, la jornada estuvo marcada por alabanzas, oraciones, testimonios y el esperado mensaje central del pastor Ezequiel Molina, fundador del ministerio y figura emblemática del movimiento evangélico dominicano.
Durante su predicación, titulada “El Día de Dios”, Molina lanzó fuertes advertencias contra quienes, desde posiciones de poder, incurren en actos de corrupción y malversación de fondos públicos. El pastor, de 81 años, afirmó que Dios no tendrá misericordia en el juicio final para aquellos que roban el dinero destinado al bienestar del pueblo.
“Los millones que se robaron no cuentan delante del trono blanco”, expresó enérgicamente, despertando aplausos y manifestaciones de aprobación entre los asistentes.
El mensaje también incluyó exhortaciones dirigidas a personas con grandes fortunas, a quienes recordó que la riqueza material no los protegerá de la justicia divina si viven en pecado. Señaló que muchos confían en su poder económico, pero que dicho respaldo “no tiene valor” ante Dios.
Asimismo, Molina hizo un llamado de atención a la propia comunidad cristiana. Aseguró que dentro de las iglesias hay creyentes “descarriados” que ponen a Dios en segundo plano y dan prioridad a los intereses terrenales. Criticó el materialismo que, según dijo, se ha infiltrado en algunos sectores de la fe, mencionando a quienes asisten a los templos solamente para lucir modas, exhibir bienes o incluso mostrar el resultado de cirugías estéticas.
El pastor exhortó a los seguidores del evangelio a mantener una conducta “más recta, humilde y centrada en lo espiritual”, recordando que el propósito de la vida cristiana no es la apariencia, sino el compromiso con Dios y su palabra.
La Batalla de la Fe, celebrada ininterrumpidamente por más de seis décadas, volvió a llenar el Estadio Olímpico, consolidándose como uno de los eventos religiosos más multitudinarios del país en el inicio de cada año.


