Erik Prince, contratista militar privado y conocido aliado del presidente estadounidense Donald Trump, se encuentra colaborando activamente con el gobierno de Haití en una controvertida ofensiva armada contra las pandillas que mantienen en jaque al país caribeño. La intervención tiene como objetivo frenar el avance de estos grupos criminales, que han asesinado a civiles y tomado control de amplias zonas, incluyendo sectores estratégicos de la capital.
Prince, fundador de la polémica empresa de seguridad Blackwater Worldwide, firmó un contrato con autoridades haitianas para liderar operaciones consideradas “letales” contra las bandas armadas. Fuentes oficiales de Haití y Estados Unidos, así como expertos en seguridad internacional, confirmaron que el operativo ya está en marcha y cuenta con logística especializada.
La iniciativa se desarrolla en medio de una creciente presión internacional por restaurar el orden en Haití, donde la violencia ha escalado a niveles sin precedentes. Mientras algunos sectores ven en Prince una posible solución de fuerza ante el colapso institucional, otros advierten sobre el riesgo de una privatización de la seguridad que podría escalar el conflicto


